Poner en práctica cualquier estilo o filosofía de vida implica trabajo y constancia. No es fácil ni cómodo y, a menudo, obliga a la persona a realizar un trabajo personal que va más allá de mantener unos objetivos, unos hábitos, unas rutinas. Obliga prestar atención a la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y el mundo que nos rodea, fijándonos en nuestros patrones de acción y creencias.
Si tanto trabajo lleva a la práctica una filosofía de vida, ¿por qué lo hacemos?
Nada es tan importante como lo importante.
Todo viene de plantearme, qué quiero hacer de esta vida y qué es importante para mí. Ante estas cuestiones hay que buscar la verdad más pura para cada uno. Habrá respuestas que sólo serán hipótesis y las descartaremos, será como una poda hasta llegar a algunas ideas que a lo largo de los años se mantengan.
¿Qué quiero hacer de esta vida?
Para mí, el concepto vida lenta engloba muchos de los valores y formas de hacer que defiendo como persona. Evidentemente, cada uno interpreta las corrientes actuales (minimalismo, nomadismo digital…) a su modo y adapta su práctica a sus circunstancias y forma de ser.
Como he dicho, aplicar la visión de la lentitud está siendo todo un trabajo, porque representa darse cuenta y romper formas de hacer muy instauradas en mí. Es como educar a un niño pequeño a base de muchas repeticiones y golpes ciegos. Pero ahora viene la magia… En mi diario personal, a menudo recojo evidencias, frutos del trabajo que hago. Son ejemplo estos fragmentos que he copiado directamente de mi diario:
Me está dando cierta paz y contentamiento pensar que vivo muchos pequeños momentos de satisfacción, apreciación y gratitud por cosas simples de mi día a día.
Para mí, la magia y "recompensa" de cultivar una vida lenta (que cuesta trabajo personal) son los momentos en los que me siento completamente agradecida, presente, viva. Momentos en los que me doy cuenta de pequeñas cosas y sensaciones mágicas, preciosas. Y las valoro en ese mismo instante, no huyó, no las documento. Las vivo porque nada mejor que podría estar haciendo. Y sin la filosofía de la vida lenta, probablemente no sería capaz de verlas, valorarlas, regalar toda mi atención y apreciación.
Cuesta mucho transmitir por medio de palabras la sensación que experimenta mi cuerpo y alma cuando ocurre uno de estos momentos. Porque, normalmente, no se trata de una felicidad sostenida en largos períodos de tiempo, no. Lo que ocurre es que son muchos momentos pequeños y muy especiales y que me doy cuenta de ellos gracias a la lentitud.
living peacefully > living perfectly
Esta forma de documentación es lo que me hace seguir mi camino y confiar en que me esperan cosas preciosas.
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El lado suave del mundo.
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