Supervivencia para maestras sustitutas

Esta vez me dirijo a las compañeras que recientemente han puesto el pie dentro del sistema escolar como maestras. Espero que este texto ayude a hacerte una idea de lo que significa ser sustituta y darte unas pistas sobre cómo afrontar los primeros nombramientos. Porque todo el mundo ha sido aprendiz, porque puede ser una etapa muy especial si encuentras cierto apoyo, ya sea desde la familia, compañeros de profesión o internet.


Ha pasado más de un año desde que empecé a trabajar por primera vez como maestra titulada. Recuerdo que me llené de emoción y orgullo, momentos en que –con mis inseguridades, nervios, dudas– me encontré ante un reto que debía asumir con responsabilidad y sin la ayuda de una figura mentora.

Aunque generalmente lo afrontamos con ilusión y empuje, ser maestra sustituta no es fácil y podemos sentirnos solas en una situación que pocos comprenden. Sobre todo, porque muy probablemente, a parte de que no contamos con un bagaje que nos brinde de experiencia, no sabemos muy bien qué nos espera en cada sustitución: ¿en qué escuela? ¿a qué población? ¿cuáles serán nuestras tareas?

En la práctica, ser sustituta significa cubrir el cargo de otra maestra por un período de tiempo, normalmente corto. Como he dicho, se trata de una situación muy específica, que puede acompañarla de sentimientos de desconocimiento y nerviosismo.

A continuación, como maestra que actualmente está pasando por este trámite (y teniendo en cuenta lo que le diría a la yo del año pasado), dejo algunos consejos para acompañarte a hacer frente a los primeros meses como sustituta. ¡Deseo que te ayuden!


Kit de supervivencia para maestras sustitutas


1. El ABC: los pasos esenciales y procedimentales

En primer lugar, lo básico: entrar en la bolsa de trabajo de tu comunidad autónoma. Y… ¡esperar! Sí, paciencia, porque tendrás que estar pendiente del móvil o del correo electrónico, aunque nunca se sabe cuándo tendrás trabajo, todo en función de los municipios, el perfil profesional… Tranquila, procura no desesperarte. En esta fase, te recomiendo que aproveches este tiempo para realizar algún trabajo pequeñito (clases particulares, trabajo de fin de semana…), realizar un curso (de formación docente o de idiomas, por ejemplo) o simplemente descansar y dedicarte a otras cosas.

Una vez recibas un nombramiento, ¡acéptalo sin miedo!

El siguiente paso es imprimir la credencial y buscar la página web de la escuela para conocer un poco el proyecto educativo. Seguidamente, muy importante: ¡llama el mismo día que la sustitución te sea adjudicada! No lo pone en ninguna parte y no es estrictamente obligatorio, pero se espera que lo hagas. ¿Por qué? Pues para…

  • Presentarte.
  • Preguntar las especificaciones de la plaza que debes cubrir (hazlo aunque en la credencial lo ponga).
  • Confirmar la hora en que debes presentarte el primer día (algunas escuelas comienzan a las 8:30 h, otras a las 9 h, puede que tengas hora libre o que sea una sustitución a media jornada).

Creo que no hace falta decirlo, pero de maestras que sustituirás hay muchos tipos. Algunos querrán que te pongas en contacto con ellas, que te lo habrán dejado todo preparado, y otros que no sabrás nada. Cada uno gestiona esta situación a su modo y todo es respetable. El consejo es que, si no te lo piden explícitamente, no te pongas en contacto de ninguna forma. Si tienes dudas, pregunta al equipo directivo y a los maestros de la escuela, y hazlo lo mejor que puedas sin sobreexigirte ni frustrarte.


2. Tu sistema organizativo básico: libreta y Drive

A menudo sentimos que necesitamos comprar de todo: un bolso de maestra, una bata de maestra, una libreta de programación, una agenda, un estuche con mil bolígrafos de colores, un ordenador y una tableta… En realidad, nada es imprescindible. Créeme, para empezar, prioriza lo básico y con el tiempo irás viendo qué necesitas.

Creo que tampoco me equivoco al afirmar que las maestras somos personas bastante organizadas y necesitamos nuestro sistema (si estás aquí es una clara evidencia). Lo que me ha ido bien a mí:

  • Una libreta (yo utilizo una de tamaño A5) para todo el curso aunque trabajes en varias escuelas, para tomar cualquier tipo de notas: tu horario, reuniones, claustros, ciclos, programación de actividades, planificación de salidas…
  • Una carpeta en Google Drive para cada escuela. Personalmente, utilizo los documentos de texto para programar cada semana (en cuadrículas), que es lo que me sirve de agenda. Entonces, en cada carpeta pongo una hoja de programación para el período de tiempo que estoy en ese lugar. También, incluyo anotaciones de los alumnos, actividades… y un documento de “traspaso de información” donde tomo nota de lo que me gustaría comunicar a la maestra que estoy sustituyendo una vez se reincorpore (al final, lo imprimo y lo dejo en su mesa o se lo envío por correo).

3. Una buena mentalidad

Siendo muy sinceros: ser sustituta no es la situación ideal. Verás que cuesta adaptarse a un lugar nuevo, sentirse integrada, aceptar irse cuando una empieza a tomar confianza y ritmo, no saber cuándo será el siguiente trabajo… Confusión, desconocimiento, timidez, incertidumbre, inestabilidad.

No te hundas en las partes “negativas” de ser sustituta.

Encuentra las partes bonitas de serlo, ¡porque las hay! Tómatelo como una oportunidad para:
  • Conocer distintos tipos de escuela y de proyectos.
  • Conocer maestros con los que intercambiar experiencias y aprender de ellos (encuentra apoyo en ellos, te ayudarán mucho!).
  • Descubrirte como maestra, tus preferencias, puntos fuertes y débiles.
  • Tiempo para formarte (o hacer lo que te apetezca).
  • Desarrollar habilidades: sociales, organizativas, improvisación, adaptación…
  • Familiarizarte con los procedimientos burocráticos y plataformas web de Educación de tu Comunidad Autónoma.
  • Poner en práctica tus conocimientos desde la responsabilidad que asumes, pero sin la presión que tiene una persona en una plaza fija.

Unas últimas palabras

Seas quien seas, vengas de donde vengas y hayas llegado a aquí por un camino tan ancho, estrecho, sinuoso o recto; estás aquí, continuando el trayecto hacia la bonita vida de maestra.

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El lado suave del mundo🤎

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