Nuestro mundo alborotado insiste en acelerar la llegada de la primavera y parece que no podamos evitar que los anuncios y los escaparates sean ya representaciones de un verano prematuro. Cierto es que la primavera empieza en nada, pero no hoy ni el 1 de marzo, sino, según el calendario, el 20 de marzo.
Tengo muchas ganas de dar inicio a mi estación favorita. Tan solo el nombre de primavera me llena de ligereza. Para mí representa una parte importante del romanticismo y la feminidad. Cuando hablo de otras estaciones siempre defiendo que las premisas de una vida suave y femenina se encuentran en todas ellas. Y es verdad, por ejemplo, este invierno he respetado un ritmo más pausado y me he regalado muchos momentos de introspección, de autocuidado y de cuidado por las personas que quiero. Pero no puedo evitar pensar en primavera como la máxima expresión de una actitud más brillante, rosa, optimista, dulce, alegre, acogedora, fluida. Es, como decía en el anterior escrito, el anverso a la nostalgia que nos pueden transmitir los días fríos y oscuros de otras estaciones.
A pesar del indolente título del vídeo, siento que Sha'Mya Lewis en How to treat yourself like the pretty princess you are, transmite muy bien la esencia de la primavera con palabras como: acogedora, cálida, bella, mágica, dulce, optimista…
Frutos del invierno
Me gustaría reflexionar una idea del último artículo de Lavendaire (Aileen Xu) en relación a las etapas de cambio que me ha acompañado estos últimos días. A veces, el cambio en la naturaleza es llamativo y repentino. Sin embargo, la mayoría de las veces es lento y aparentemente invisible. Una persona vive la misma vida hasta que se da cuenta de que su vida realmente no es la misma que solía ser.
"I'm riding the wave, embracing the flow, trusting that this is what growth and maturity feels like." - Lavendaire, Aileen Xu
Uno de los frutos que recojo del invierno es haber encontrado base en distintos sistemas que regulan mi día a día y me da seguridad y tranquilidad. Por ejemplo, después de años de experimentación y de prueba y error, he establecido una forma de gestionar las finanzas y un sistema de planificación en la agenda que tengo integrados y que me funcionan. Y como perfeccionista que puedo ser, me sorprende un poco no encontrarme buscando posibles mejores opciones.
En segundo lugar, un segundo fruto de invierno es el equilibrio en el uso que hago de las redes sociales, y es porque he creado mi burbuja. Después de años de probar diferentes formas de relacionarme con el mundo de internet, creo que he llegado a elegir muy bien qué contenido sigo y yo decido qué entra en esta burbuja. En la práctica, por ejemplo, esto significa que en YouTube casi únicamente consumo contenidos de seis personas y, predeterminadamente en el acceso rápido, tengo mi página de suscripciones. Evidentemente, no puedo evitar ver otro tipo de contenido y ser expuesta a cientos de minutos de anuncios que no elijo, pero en la medida de lo posible cuido del que entra en mi cerebro.
Y es que internet no es necesariamente un sitio malo, no es el infierno como muchos abogados del slowliving anuncian. Es gracias a internet que he aprendido muchas cosas y de donde saco mucha inspiración. Puedo decir que Pinterest y YouTube son mi jardín digital que atiendo con mucho cuidado y cariño. De vez en cuando, me gusta hacer un ejercicio que llamo MAPA DE INFLUENCIAS, donde listo a las personas de internet que me están inspirando en ese momento. Ahora mismo sería lo siguiente:
Moodboards
Habiendo sacado la idea del artista Jordan Clark, el año pasado empecé a utilizar moodboards (o tableros de visión) para guiar e inspirar mi vida. Para mí, una moodboard es una recopilación de elementos gráficos que ilustran objetivos, tareas, un tipo de energía, sensaciones de un momento concreto. Podríamos decir que es un commonplace, un lugar al que van a parar fotografías, frases, colores. Normalmente creo una mensualmente o cada vez que debe iniciar una estación. Contado de forma sencilla, lo que hago es repaso Pinterest y mi galería del móvil y organizo las fotos que me inspiran en un documento para hacer una composición, una especie de historia visual, que para mí es tan divertido y relajante como jugar. Luego, lo imprimo y guardo la página en un sitio accesible.
Siento que las moodboards funcionan porque son una excusa para romantizar, ilusionarse, planificar, ver qué puedo hacer a corto plazo. Me deja ver una idea más clara de dónde quiero ir, mi personalidad y gustos de un momento concreto. Además, me ayudan a vivir lentamente y de acuerdo con estaciones, ya que combinan a la perfección el ánimo de poner intención en la vida, cuidar mi mundo interno y el soltar las expectativas para que la vida me sorprenda y pueda disfrutarla placenteramente.
Unas últimas palabras
Con este escrito y el tablero de visión que he creado, influenciada por el artículo de Aileen Xu y el vídeo de Sha’Mya Lewis, espero empezar la nueva estación bajo la energía: “SUAVE Y FUERTE”.
“Yes, it feels soft. Love is soft. But it is also incredibly strong. To be soft and strong is to be so open, so flexible, so allowing to the external forces of life, while being so rooted and so connected to your soul — your inner power, inner light, and indistinguishable flame.” — Aileen Xu
>> Mencionado:
- Clark, Jordan. (2023). How I Make & Use Mood Boards
- Lewis, Sha'Mya. (2026). How to treat yourself like the pretty princess you are
- Xu, Aileen (Lavendaire). (2026). To Be Soft And Strong - Diary of Becoming #12
☆ ☾ ☆ ☽ ☆ ☾ ☆ ☽☆ ☾ ☆
El lado suave del mundo.
¡Sígueme en Medium!

.png)
.png)
0 comments